Una enfermedad más grave que la influenza: la info-demia, definida como "la propagación de la epidemia del miedo, el contagio de la incertidumbre, la infección de dudas y temores ante un enemigo desconocido.” Fuente: reportaje del mismo nombre, noticiero Encontexto de Telemundo.
La venta del miedo, a final del siglo pasado y el inicio de este, es un negocio muy lucrativo, pero el más perverso, el de mayor irresponsabilidad social y el que trata de conservar el sistema económico y político que no corresponde a una sociedad libre y democrática. Una economía sí, basada en la información, pero desfavorable para quienes sólo pueden ser consumidores, sin reconocimiento y ejercicio de derechos ciudadanos. Comienzo con ejemplos de la venta de miedo. Michael Moore autor prolífico de documentales y video, muestra en su obra, casi con rigor científico, las estrategias de los intereses monetarios asociados a la guerra y otros negocios similares para atemorizar a la población por medio de mensajes trasmitidos masivamente. Con todo y la información parte de hechos, los significados que las editoriales de las cadenas televisivas otorgan, desbordan el miedo que, en una sociedad de consumidores más que de ciudadanos, desata el consumo de aquellos productos caracterizados por “dar seguridad”. Los homo sapiens en proceso de ser tal, sabían, sin gel antibacterial ni cubre bocas, que la única forma de estar seguros era cuidar unos de las amenazas naturales y de otros como ellos. El cuidado de otros, que es el cuidado de uno mismo es, aún sin silogismos dialécticos, una práctica probada a lo largo de la historia no sólo para la supervivencia del hombre, sino de otras especies animales. La pregunta obligada, después de dos ejemplos, es ¿quién cuida de nosotros, una vez consolidado FECAL el estado de derecho (o el derecho del Estado, por encima del de los ciudadanos)? Y con responsabilidad social: ¿a quiénes cuidamos? ¿de verdad podemos cuidar de los que queremos, solamente con trabajar 16 horas al día y consumir lo necesario para “estar seguros” con 16% de IVA? ¿pagamos una policía que realmente tiene la filosofía de servir y proteger? Signo que, quién quiso defender al pueblo cuando el matón de Balderas sacó su arma fue uno como nosotros, como muchos, un albañil. El policía, se echó a correr. De diputados ni hablar. Las preguntas no quieren causar miedo (objeto de mi crítica) sino alertar de una enfermedad más grave: la info-demia, llámese la compra de miedo con moneda de cambio información. O sea, la transmisión de alerta incrementada vía noticieros, body count, y declaraciones de titulares nominales y de medios de comunicación. Termino, para ser justo, con el reportaje del mismo nombre, disponible en internet: http://www.telemundo52.com/video/19329700/index.html
Necesitamos cuidarnos de dos enfermedades virales: una sanitaria y otra informativa; necesitamos mudar de paradigmas antes que los virus muten, o peor aún, compremos miedo a precio de capital social.Créditos a Alfredo Jalife-Rahme, opinador profesional, Gabriel Huerta, reportero y Rubén Luengas, periodista. Los dos últimos del noticiero mencionado al principio de esta entrega.
Blog de Víctor Estrella, de búsqueda de sentido y significado en la práctica; que data y documenta las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones (TICs), la economía informacional o infonomía, la revolución del tener al ser: la ingeniería del significado.
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sábado, 7 de noviembre de 2009
La pandemia mutó a info-demia
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